miércoles, 17 de febrero de 2010

Equinoccio del viaje Parte 1

¡Cómo corre el tiempo! Ya van tres meses y algunos días desde que empecé este viajecito...Estoy en la mitad del trip y ya he dejado atrás Londres(GB), Nueva York(EE.UU.), Liberia, Santa Teresa, Playa Negra, Salsa Brava (Costa Rica), Bocas del Toro (Panamá), Mompiche (Ecuador) y ya llevo casi tres semanas en Lima. Cada lugar ha sido una aventura diferente y cada uno ha valido la pena a su manera. Lo que sigue es un resumen de cada uno:


Londres: Qué puedo decir de Londres, estuve sólo tres días pero que me alcanzaron para disfrutar de este lugar que me pareció muy bonito e interesante, aunque a mucha gente no le guste (no sé cómo pueden decir semejante cosa). Cada barrio es un mundo y de lunes a domingo hay miles de lugares donde ir. Me paseé en bicicleta, especialmente por la zona del Tower Bridge, emblemático puente levadizo que cruza el Támesis y que sale en varias películas (sin ir más lejos lo vi ayer en El Hombre Lobo)... recomiendo mucho andar en bici, así se tiene la libertad para moverse por muchos lugares, hacer ejercicio y mirar la ciudad con ojo de ciclista, que no es poca cosa, aprovechando que la ciudad es paseable en bicicleta.

También subí las cuchucientas mil escaleras de The Monument (monumento en plena ciudad que se construyó luego del Gran Incendio de Londres como recordatorio de éste). Es tan alto que cuando bajas te dan un diploma por la hazaña...vale la pena porque las fotos que se pueden sacar de la ciudad desde esa altura son increíbles.

Por último, si me estás leyendo, gracias Gaby, mi queridísima prima que me dio techo, bici, conversaciones filosóficas bajo la luna y fue la mejor guía de la ciudad posible.

Ah...ojo con Londres en invierno: ¡un frío de mierda!


Nueva York: Llegué al aeropuerto JFK de noche y tenía muchas horas hasta mi próxima conexión, así que le pedí consejo a un guardia del aeropuerto ("Choche ¿dónde irías si nunca has estado en NY y tienes algunas horas por delante?"). El broder me consiguió un mapa, me explicó que el metro funciona toda la noche y me mandó al Times Square que es algo así como uno de los corazones de la ciudad. Bizarro lugar donde sólo a la tercera pude conseguir que alguien me hablara para darme indicaciones, ¡la gente está muy paranoica en esta ciudad! Las dos primeras veces juro que me dejaron hablando solo, es una sensación rarísima, especialmente cuando tienes personas delante (porque sí que he hablado solo antes, pero yo mismo me contesto).

Caminé y tomé muchas fotos de esta zona llena de teatros (la calle Broadway está en esta zona), tiendas de artículos electrónicos donde los dependientes son de todos los países menos estadounidenses (pakistaníes, dominicanos, latinos, etc...TODOS hablaban castellano) y luces de neón por todos lados. Pude comprar un repuesto para mi cargador de ipod Samsung (difícil de encontrar y que se me quedó en casa) y hasta encontré una tienda de Quicksilver. Me compré cera para agua caliente (iba para Costa Rica) y el dependiente al toque quería ser mi amigo, me preguntó si surfeaba (él también), dónde iba, etc. Todo esto tipo medianoche, se nota que esta ciudad nunca duerme. Lo mejor es que el aeropuerto tiene conexión directa a través de varias líneas de metro. Al regreso la ciudad se reivindicó a través de un dominicano que conocí en el metro y que, aparte de darme buenas indicaciones, me regaló un poco de conversación y -lo principal- muy buena onda. No todo está perdido en NY, todavía se puede encontrar un poco de humanidad a la vuelta de la esquina (o en cualquier boca de metro).

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