sábado, 1 de mayo de 2010

¡INDONESIA!

¡No sé que escribir! He borrado cuatro empiezos, y me doy cuenta que es así porque no tengo mucho que contar aún. Llegué desde Sudáfrica después de 20 horas de vuelo (conexión en Kuala Lumpur incluida). En el aeropuerto me esperaba Tim, amigo australiano que conocí en el Hotel Chile-España de Pichilemu hace casi diez años atrás, cuando todavía era surfer de fin de semana y me quedaba en ese hotel famoso por ser amigable con los surfistas.

Tim vive en Bali como un príncipe. Hace seis años decidió que su negocio (papelería y tarjetas de saludo) se podía hacer virtualmente por internet y se mudó. Hoy está casado, tiene dos hijos pequeños y a sus 44 años muy bien llevados surfea todos los días. "It is a good life", me dice. Le creo. En este día y medio que llevo aquí me ha llevado a surfear en la ola de su casa (en Changú), picos de izquierdas y derechas de arena mezclada con arrecife; y también a Yay Gangá, un beachbreak medio secreto con buenas olas, algunas con tubo. Además trajo a casa a una masajista que por cinco euros me dejó como nuevo (Tim se regala dos masajes por semana). Como me voy a G-Land mañana, me ha prestado una tabla extra y sus botitas para el reef. Además, como buen australiano que es, anoche me llevó a saborear la famosísima (entre surfers) cerveza local Bintang. Claro que había que probarla bien y hoy cuando me despertó a las 6.30am para ir a surfear todavía tenía el sabor en la boca...




 Todavía no he visto mucho. De Kuta nada, y de Denpasar muy poco, porque Tim vive en el campo. ¿Qué cosas puedo contar? Muchos sembradíos de arroz. Muchas motos por todos lados. Los autos se manejan del otro lado, como en Sudáfrica. La gente local usa esos sombreros cónicos que salen en las películas orientales. Casi todas las casas de los indonesios son templos. Sí, es un pueblo muy religioso y construyen mini templos (y algunos no tan mini) dentro de sus propiedades, donde viven generaciones de familiares en casitas que se van construyendo en el mismo terreno. Es una sociedad muy orientada a la familia. Sólo existen cinco nombres en todo Indonesia. Gracias se dice teramakasi. Hay mucha gente de otros países, especialmente australianos, que viven aquí. Hace calor, y es muy húmedo. La vegetación es exuberante. El agua es caliente (la cera de mi tabla se derritió, tuve que cambiar de cera). La fruta es dulce, muy dulce. El café es buenazo. Y es bueno tener amigos como Tim.   




Mañana me voy a Grajagan, más conocida mundialmente como G-Land. Esta ola izquierda famosísima mundialmente queda en Java  y no veo las horas de estar ya ahí, esperando mi turno para remar un olón y tirarme de cabeza de frente al tubo. Voy por una semana, y si encuentro conexión a internet prometo contarles todo lo que pase. ¡Por ahora, aloha!


                  

Adiós Sudáfrica!

La semana que pasó  regresé desde J-Bay a Muizenberg, parando a surfear y a dormir en el camino pero con un swell pequeño y no muy bueno. El martes entré a un pueblito llamado Jorgensfontein, donde había leído que sale una derecha cuando el mar está pequeño. Al llegar desde el auto vi olitas y autos en la orilla, me puse contento de haber encontrado el lugar (¡a veces no era fácil!) y enfilé al estacionamiento, pero cuando llegué me di cuenta de que todos salían del agua. ¿Marea demasiado baja? ¿Entró mal viento? No me aguanté y le pregunté a un local por qué se salían si se veía divertido. "Shark (tiburón)", me contestó simplemente.

¿Qué? Hasta ahora había surfeado sin tener ningún encuentro con escualos, y por si acaso nunca me metí solo, ni fui el primero en el agua ni el último en salir. Los tiburones son una realidad muy presente en Sudáfrica. Cuando llegué a Muizenberg me dijeron que hacía menos de dos meses un tiburón blanco se había comido a un pescador. No es que lo haya mordido...¡se lo comió! En Dunes, otra de las olas que surfeé, hubo un ataque hace 4 años. Mossel Bay (donde surfeé cuatro veces) es famoso por sus tiburones, y en J-Bay hace poco se reportó el primer ataque coordinado de tiburones (actuaron en equipo , uno por detrás y otro por delante, saltando sobre un surfer que iba EN OLA, ni siquiera echado remando). Es decir, en todos los lugares donde estuve había historias de esas que no quieres escuchar.

El tiburón que vieron en Jorgensfontein no era tan grande, un poco más largo que una tabla de surf según escuché, pero nadie quiere arriesgar una mordidita de tiburón aunque sea "chiquito". No tuve más remedio que resignar lo que quedaba del día sin surfear y me fui sin parar hasta Muizenberg. Allí me quedé en casa de mis amigos Stephan y Carmen, pareja sudafricano-española que viven allí y me recibieron como en casa. El miércoles en la noche fue mi despedida, si no había probado mucho el famoso vino de Sudáfrica esta vez los probé todos, caímos en un café que estaba cerrado pero cuyos dueños estaban dentro y nos invitaron a tomar unas copas, que al final fueron muchas, noche muy divertida pero que terminó muy tarde. Mi vuelo a Indonesia salía a las 10am y todavía tenía que devolver el auto...Dormí un rato, a las 5.30am me fui al aeropuerto, meditando en el camino todo lo que había vivido en las últimas dos semanas en este país de gente amable, geografía privilegiada y derechas buenazas. En lo que voy de viaje, este lugar fue definitivamente un highlight. ¡Adiós Sudáfrica, ojalá pueda volver pronto!          

sábado, 24 de abril de 2010

JEFFREY'S BIG!

Hoy sábado desperté a las 6.30am. Fui a mirar el mar y ¡por fin! salió el sol (los dos días anteriores estuvieron nublados y lluviosos). Espectacular el amanecer, nunca había visto al sol salir por el mar. ¿Las olas? Dos metros y medio pasados, me atrevería a decir que algunas tres metreras. Por suerte ayer compré una tabla larga, fui a encerarla y al agua. La entrada del terror, el que conoce esta playa sabrá que para entrar a la sección de Supertubes hay sólo un "canal" que está lleno de rocas filosas, y con marea baja peor, hasta los locales sufrían para entrar, y el mar no paraba de bombear series interminables. Después de ver pagar a varios en el dichoso channel retrocedí para ver si encontraba otra entrada.
Cuando voy llegando a la arena me habla un personaje moreno en un inglés chapuceado, inmediatamente me entraron sospechas y le pregunté de dónde era. "Peruano", me dice, confirmando mis temores, y digo temores porque siempre en todos lados está el típico peruano que "se las sabe todas", este no podía ser menos, al toque empezó a transmitir información: "Soy Matucho Muñoz, mucho gusto broder, yo vivo aquí hace aaaaños, soy primo de César Aspíllaga*, yo le enseñé a correr, yo lo metía al agua, blablablá, no sabes las broncas** que he tenido acá (...) Acá he visto llegar a los peruanos con sus Klimax***, señores con sus hijos que pagan patazo****, ¿cómo estás para la remada, estás con físico? Esos que ves ahí no saben nada, los locales ni se meten con estas condiciones...¡¡¡MOREY!!! ¡¡¡MOREY!!! (gritándole a un body boarder que estaba intentando entrar por el canal y haciéndole señas para que salga y lo siga) ya ves que no hay gente en el agua, yo te voy a enseñar por donde entrar, ¡¡¡MOREY!!!, mira ve, por ahí está Magnatubes, tienes que esperar nueve olas, cuéntalas, después viene la calma y entras remando, la corriente te lleva al toque al point, esos de ahí no saben nada, ¡ya entra al toque! ¡¡¡¡AHORA!!!"

*Cesar Aspillaga: Mitico surfer peruano apodado "Mr. Tubo", muy respetado en el Peru y famoso por sus muy malas pulgas
**broncas: peleas
***Klimax: marca de tablas de surf peruanas
****pagar patazo: caerse en las olas, pasarlo mal en el agua

Bueno, pobre de mí no tuve opción y le hice caso a regañadientes pero pensando que tal vez tenía razón si llevaba tantos años aquí, etcétera, pero muy pronto me di cuenta de mi error. En esa parte de la playa no eran nueve olas, eran todas las olas, entraban gigantes y sin parar, me esforcé para no quedar como peruano que arruga pero cuando conté 21 duckdives me di cuenta de que por ahí no era y que le había hecho caso a un TPP (timador profesional peruano). Me di vuelta para remar de nuevo hacia la orilla, rezando para no empeorar la situación y que el mar me deje salir sin daño a la orilla...y por supuesto requintando a la re p&$a m#&%e que lo parió. Cuando logré salir el perucho brillaba por su ausencia. Caminé de nuevo hasta el canal ya cansado de tanto remar, ya habían pasado 40 minutos fácil, y tuve que esperar media hora más en el canal para que me dejara un claro "sin olas" (entre comillas porque como dije, no paraba de bombear), finalmente me tiré y remé con toda mi alma, la corriente me sacó al toque hacia la izquierda dejándome bien abierto hacia donde revienta la ola y ya pude por fin entrar, malhumorado por haber malgastado tanta energía, les prometo que puteé al h%$o de p&%#a toda la sesión, y eso que estuve casi dos horas.

Resumen de la sesión mañanera: cuatro bombas sin esperanza, porque después del bajadón avanzaba soplado un trecho y se me cerraba la ola, pero por lo menos los pocos locales que había en el agua (no éramos más de cinco o seis) me vieron tirándome y eso suma un poco de respeto, de hecho ya hay algunos que me saludan y tiran buena onda, y cuando les digo que soy peruano siempre se les agranda la sonrisa y me dicen o que ya han estado allá o me tiran cualquier palabra en castellano. Hasta ahora la legendaria agresividad de los locales de J-By es un mito, aunque hoy uno me contó que cuando se pone realmente bueno y no tan grande como hoy, hay fácil 40 locales en el point y la historia es otra...

La salida del agua con estas condiciones es PEOR que la entrada. Mucha agua moviéndose, corriente de agua blanca paralela a la orilla, rocas por todos lados...puede ser una pesadilla. Un broder en el agua me aconsejó remar casi 400 metros hacia la izquierda hasta una playa abierta que también tiene rocas, pero que no son tan maleadas como en la orilla de Supertubes. Para allá fui, todo el rato urgido y mirando para la orilla, solo, perdiéndome algunas buenas olas que entraban ya en las secciones que le siguen a Supertubes...lo único que yo quería era salir ileso (reconozco que de rato en rato también pensaba en los tiburones). Por fin di con la playa y agarré una espuma grande que me sacó hasta la orilla, sólo le di un golpe a una quilla que medio se soltó pero por suerte no le pasó nada al tapón. A la tarde voy de nuevo al agua, a ver si se ordena un poco, ¡al menos ya salió un solazo! Y dicen que mañana baja un poco el mar y se pone mejor...

VIERNES: DÍA GRANDE EN J-BAY

Hoy desperté al alba porque sabía que era el día más grande y quería correr con poca gente. La entrada más complicada pero las botitas hicieron su trabajo, qué difícil debe ser sin botitas aunque muchos corren así, el reef está forrado con conchitas negras bastante grandes y filudas...esto sí era "proper" J-Bay: dos metros y medio sólidos, Supertubes buenazo y poca gente. Estaba muy justo de tabla pero se podía, corrí muchas olas, varias medio chanchas pero también varias bombas...el swell estaba un poco desordenado, había que escoger, pero se podían agarrar buenas olas y espacio había de sobra. Muchos no entraron, insisto en que viene mucha gente que no corre tanto, y en ese sentido el crowd es relativo, aunque haya muchos en el agua se puede correr. Después de dos horas de gozar había que salir...y esto era otro cuento. Mucho más olas, y como les dije, toda la orilla tiene reef, así que se me compicó bastante la tarea, hay que conocer algunos canales que tiene la orilla pero yo no los conozco y la marea alta tampoco dejaba ver mucho, así que terminé enredado entre las rocas, pasando un mal rato y temiendo lo peor (romper la tabla)...felizmente salí más o menos dignamente, a la tabla le hice unos rayoncitos muy leves sin consecuencias y mi pantorrilla salió un poco perjudicada, pero nada más.

Por suerte me metí temprano, porque más tarde el swell se puso con dirección muy este, las olas medio feas, se cerraban o estaban re chanchas (estilo Punta de Lobos con surazo), grande pero desordenado, y muy poca gente se metió dirante el sdía. El clima está frío, en vla mañana llovió bastante y me pasé el día ordenando mis cosas, me compré una 6'8 porque me faltaba tabla para las más grandes (una ganga, las tablas acá son super baratas) pero no la pude usar porque, como digo, las condiciones no acompañaron surante el resto del día.

Ahora voy a comer algo y a acostarme temprano para repetir sesión mañanera, a ver si hay suerte. Aloha!

JUEVES: BUNGEE JUMP MAS ALTO DEL MUNDO... Y JEFFRIES BAY

Dormí la noche del miércoles en Axe n' Tube Backpackers en Tsitsikamma (12 euros la noche).

A primera hora del jueves manejé los 25 kilómetros de vuelta sólo para tirarme en bungee. El salto se hace desde un puente gigante que cruza un río, y son 216 metros de caída libre...Todo el proceso desde que llegas a registrarte hasta que saltas es muy rápido y no te da mucho tiempo para pensar hasta que estás al borde de la cornisa desde donde te tiras, así que cuando empiezas a pensar en arrepentirte, ya estás mirando el ENORME vacío al que vas a saltar de cabeza...FAK! es realmente mucha altura, se aprecia mejor en el video y las fotos que voy a colgar en Facebook más rato. No es barato, el salto cuesta 65 euros y las fotos y el video 18 euros más, pero es algo que no creo que vuelva a hacer en la vida...se cae MUY, MUY rápido, tanto que todo se vuelve una nebulosa de información visual, ves una masa verde (el bosque) y la sangre se te va a la cabeza, luego empiezas a rebotar y el primer rebote hacia arriba es eterno, casi peor que la caída, pierdes el sentido de orientación porque subes y subes, luego para abajo de nuevo...bueno, mejor véanlo en el video (los que no me tengan en Facebook búsquenme por mi correo electrónico: nanosurf_2000@hotmail.com).

Me fui de allí en un estado extraño que me duró varias horas mientras manejaba hacia J-Bay...¡J-Bay! Esa derecha increíble que -los que surfeamos- vemos en todos los videos, aquella en la que Kelly Slater reescribió la forma en que se surfean las derechas (buscar en youtube: kelly slater + jeffreys bay y verán lo que les digo), esa ola que le da fama mundial a Sudáfrica en la subcultura del surf. Llegué a mediodía más o menos...¡y allí estaba! ¡Bombeando olas sin parar y con poca gente en el agua! Corrí a buscar alojamiento, tarea difícil porque el pueblo también es mucho más grande de lo que imaginé, al principio me perdí y pude descubrir que en este lugar mágico también hay pobreza (como en todo Sudáfrica)...en este país se ven unos contrastes muy grandes, la población negra tiene aún poco acceso a buena educación y viven en condiciones muchas veces miserables...hay muchísimas chabolas (pueblos jóvenes, poblaciones callampas) salpicadas por todo el camino que hice desde Cape Town, y todos los trabajos más indeseables los hacen sólo negros. Los blancos todavía manejan la economía del país y se nota mucho, no vi todavía un solo negro dueño de algo o jefe de algo, y donde según creo el 90% o más de la población es negra, he visto sólo un negro surfeando (acá en J-Bay). En muchos lugares te piden dinero. Lo que sí puedo decir es que aun en la miseria en la que muchos de ellos viven, tienen siempre una sonrisa en la cara y son super amables...

Bueno, encontré alojamiento en African Perfection (11 euros la noche).
Todos los backpackers en los que he estado están semivacíos en esta época del año y todos son muy cómodos, se puede cocinar, café gratis, tienen mesa se pool, videos, mucha información turística, instalaciones cómodas, limpios...en fin, primermundistas. Este en particular está prácticamente al frente de Supertubes, la sección más famosa de esta famosa ola.

Impresiones de J-Bay: ayer fue mi primera sesión. Entré con mucho respeto porque se cuentan muchas historias (que los locales te echan del point, que sólo se puede surfear "más abajito", que siempre está lleno de gente...). La entrada no es fácil, había olas, de metro y medio a casi dos, y toda la orilla es de reef así que la entrada es por las piedras y las olas no paran, pero también es cierto que hay una corriente que te saca de la zona de impacto hacia la izquierda y te vas abriendo para entrar desde más abajo hacia el point. Pasada la impresión inicial entré y empecé a colocarme, tratando de discernir quién era local y quién "visita" como yo, para no equivocarme desde el comienzo. Tardé 45 minutos en cuadrar el point y la gente (en ese lapso hubo dos olazas que no remé porque venía alguien remándola más inside que las dejaron pasar...tarjados en mi lista inmediatamente: "visita"). Al fin pude correr mi primera ola en esta playa, y luego agarré varias más, conociendo la ola, por suerte el crowd era menor, no más de 20 personas que se distribuían bastante bien. A la tarde entré con más confianza y ya pude tirarme en varias olas buenas, habían como 30 personas pero muchos no surfeaban tanto, se nota que la fama de esta ola atrae a mucha más gente de la que debería y habían varios que ni corrían. En el point me fui haciendo sitio poco a poco con respeto y poniendo cara de buena gente (o sea, haciéndome el huevón), al final éramos sólo diez los que agarrábamos olas, muy buena sesión. Al principio del viaje me compré una 6'4 y con esa tabla corrí, más que suficiente para estas olas. El agua muy agradable, sobrado de cariño con el wetsuit 4/3.

MIERCOLES: MOSSEL BAY y VICTORIA BAY

Sesión mañanera (8am) en Inner Pool y a seguir camino. A mediodía llegué a Victoria Bay, linda bahía de no más de 200 metros de ancho. en su punta oeste entra una muy linda ola derecha que choca con las rocas y empieza a correr entrando a la bahía. Hay que conocer bien el lugar porque las rocas están por todos lados en el take off. Tom, un local, me enseñó por dónde entrar y hasta me regalaba olas cuando me veía medio aproblemado en el point (pura amabilidad sudafricana). Resultó ser un localazo del lugar y muy buena gente además. Ese día conocí a una niña de 14 años que estoy seguro que va a dar mucho que hablar en el mundo del surf: Bianca. Recuerden su nombre, porque LA ROMPE.

Después del surfing seguí camino porque quería llegar a tiempo para tirarme del bungee jump más alto del mundo:  Bloukrans Bridge. Además hacía una tarde alucinante, quería cerrarla con broche de oro pero llegué unos minutos tarde y tuve que pasar la noche 25 kilómetros más allá para volver la mañana siguiente a primera hora.

MARTES: MOSSEL BAY

Mossel Bay Backpackers, 120 rands la noche (12 euros).
El martes surfeé todo lo que no corrí el día anterior. Desperté muy temprano para encontrar Outer Pool (una de las olas que hay allí) con muy buenas condiciones y nadie en el agua. No me quise meter hasta ver a alguien más porque dicen que hay muchos tiburones por aquí (de hecho puedes meterte en una jaula para verlos, lo que por supuesto no haré ni loco: no quiero tener ni pesadillas ni más miedo del que ya tengo a surfear en estas aguas). Entré inmediatamente después del primer local, mirando bien por dónde (ojo con el reef): sesión buenaza de derechas. Salí, comí bien y en la tarde surfeé Inner Pool (la playa de al lado). Cómo será esto de los tiburones que, a pesar de que estas dos playas están pegadas y se podría ir remando a la de al lado (50 metros de diferencia), me recomendaron salir y caminar por la orilla porque esos 50 metros son de agua profunda y mejor es evitar todo riesgo... estresante esto de los escualos la verdad, pero ya me he ido acostumbrando. Otro tip: no mear en el wetsuit, especialmente si comiste carne...los mandibulines lo huelen todo.

Resumen: todo el día buen surfing con poca gente y muy amigable. Mossel Bay bonito, buena comida y barata.

Lunes: ¡Empieza la ruta!

Me costó un mundo salir de Muizemberg. Tuve que comprar una llanta de repuesto (rompí una el primer día, me comí la vereda, ya saben, volante al otro lado, etcétera), cambiar plata en el banco...¡esperen!:
CAMBIAR PLATA EN EL BANCO: Don't do it! Si alguna vez vienen por estos lares, cambien su plata en el aeropuerto (pero no apenas sales, donde te darán un mal cambio, créanme, sé lo que les digo :-( sino que ya habiendo salido de "Customs". En los bancos se darán con la sorpresa de que cada vez que quieran cambiar les van a cobrar una comisión de 5 euros y además lo más probable es que les toque una funcionaria gorda, parlanchina e incompetente que no habrá hecho nunca una transacción similar y que los tendrá 35 minutos por reloj esperando un simple cambio de 100 euros. Seguramente tendrá que llamar a su superiora, quien te hablará sin mirarte, para decirte que es un problema de la impresora y que la culpa es de la máquina, no de ellos. La gorda (la que te dio la lata durante 35 minutos) ni siquiera se despedirá, y te irás del banco masticando tu rabia y sintiendo que te han robado tiempo y dinero.

Sigo: entre lo ya contado y comprar pilas para la cámara y otras cosillas, partí pasada la una de la tarde. A Betty's Bay llegué tarde y descubrí que el lugar es bastante más grande de lo que pensé, me di mil vueltas para encontrar un lugar surfeable, pero al final una recompensa: encontré un "secret spot". Sólo había un local chequeando y me preguntó cómo diablos había llegado yo allí (ahí están las mil vueltas que me di). Así que ya saben, si alguien va un día por ahí, pregúntenme y les doy indicaciones. Ese día no surfeé porque hacía frío y viento, era tarde y sólo había uno en el agua, pensé: los tiburones, así que seguí ruta y en la noche llegué a Mossel Bay.

Sigo en Sudafrica...

Vine a este país sin muchos juicios preconcebidos. Una locura, tal vez, no haber investigado un poco antes de llegar, pero por otro lado tenía ganas de llegar a un lugar completamente nuevo con tabula rasa (y no me arrepiento).
El lunes pasado (hoy es viernes) empecé la ruta costera. Alquilé un Chevrolet Spark, auto pequeño pero cumplidor, en carretera no tiene problemas en ir tranquilo a 1xx ks/hr. (autocensuro información de velocidad). Los caminos son totalmente primermundistas, es un agrado agarrar ruta una vez que te acostumbras a conducir por el carril opuesto, y todo está bien señalizado. La gasolina cuesta poco menos de un euro el litro y las estaciones de servicio tienen todas su cafetería para reponer energía.

Mi plan de ruta:
Muizenberg - Betty's Bay - Mossel Bay - Victoria Bay - Tsitsikamma (para tirarme en el bungee jump más alto del mundo) - Cape Saint Francis - Jeffrey's Bay.

Es decir, bordeando la costa sur y buscando olas por toda la ruta. Todo esto desde el lunes hasta el jueves. Luego evaluar las olas en Jeffrey's (que para los que no lo saben es una de las mejores derechas del mundo) y volver a Muizenberg cuando se acaben las olas. Todo calculado para llegar con la crecida que el pronóstico indicaba para el jueves con buen tamaño para J-Bay (como también se le conoce).

Se me ocurre que voy a separar cada lugar o día con entradas distintas, si no, esta entrada va a ser de nunca acabar...

lunes, 19 de abril de 2010

Sudafrica!

Bueno, me perdonaran que no ponga acentos y algunos signos ortograficos pero estoy en Sudafrica y aqui los teclados no los tienen...Llevo solo cuatro dias aca pero siento como si fuera una semana o mas, muchas cosas pasando, casi todas buenas (las malas han sido anecdoticas, por suerte).

Por donde empiezo? OK, aeropuerto, jueves pasado. Como saben, se viene el mundial de futbol y aqui estan como locos arreglando todo, incluido...el aeropuerto por supuesto. Mucha seguridad y me senti bastante observado, pero de forma muy amable como descubri que es casi todo el mundo aqui. Alquile un autito y parti a Muizenberg (40 minutos desde el aeropuerto de Capetown) para encontrarme con una amiga sudafricana que conoci en Marruecos (hey Ka, Iban, se acuerdan de ella? La conocimos en el restaurant de siempre en Tagazout...). Aqui empece a darme cuenta de lo amable que es la gente aqui, me ofrecio quedarme en su casa. Yo queria surfear y estar en un lugar con olas asi que le di las gracias y me fui a buscar un backpackers en Kommetjie, donde hay varias olas interesantes, pero me fue mal y tuve que volver con el rabo entre las patas a casa de Gervaise (la chica sudafricana) a aceptar su hospitalidad.

(Nota aparte: en Kommetjie le pregunte a alguien donde estaba el backpackers y me hizo seguirlo en su moto hasta la puerta del lugar. Raro? No habia nadie y me fui a buscar otro backpacker, no lo encontraba y le pregunte a otra persona. Que creen que hizo? Se subio a su auto y me hizo seguirlo!).

El viernes Gervaise me presento un amigo surfer que me presto una tabla (fish) y fuimos a surfear Kommetjie, olitas pequenas pero perfectas, muy divertido...a la vuelta me llevo donde un shaper para ver si habian tablas usadas, el shaper me ofrecio una nueva que se habia hecho para el pero que le quedo muy liviana para su peso, me la dejo en 200 euros...nueva! Todo sobre ruedas...esa noche fuimos a casa de amigos de Gervaise a comer y unas birritas, toda la gente super amable, realmente quede sorprendido una vez mas de como son por estas tierras...

El sabado logre contactar a Stephan, un sudafricano que conoci en Espana amigo de Emil. Nos juntamos y fuimos a surfear Dunes, cerca de Kommetjie, olas malazas pero fue bueno conocer el lugar que era alucinante, como casi todos los lugares de este magico pais. Cerca de esta ola esta Dungeons, que para los que no saben es una de las olas gigantes mas respetadas del mundo. Aparte muchas mas olas alrededor, este pais esta bendecido por las olas, su geografia es perfecta para el surfer, costa muy accidentada con bahias y curvas por todos lados, siempre hay un lugar que tiene las condiciones necesarias...

El domingo fui con Stephan a la reserva de Cape Point que es donde esta el Cabo de Buena Esperanza. Esperaba ver algun mandril, porque hasta ahora habia visto letreros por todos lados ("Cuidado con los baboons! Son peligrosos! No los alimente!") pero de monos ninguno...hasta que entramos a la reserva. En cada punta que fuimos a chequear para ver si habian olas estaban "los locales"...colonias de mandriles que relajadamente deambulan por ahi, con cachorros jugueteando y los mas grandes subiendose a los autos estacionados, seguramente para disfrutar del capot calientito (apoyaban sus caras en el capot!). 

Finalmente con Stephan decidimos surfear en Underwater Point, ola derecha buenaza, las condiciones eran de pelicula, mar glassy casi como aceite, solo 7 en el agua, nuevamente hay que decirlo, la gente SUPERAMABLE en el point, tacitamente se surfeaba por turnos, cada ola era del que seguia en la fila, como deberia ser en todo el mundo...ola muy fuerte, no habia mucho swell pero aun asi entraron un par realmente tubazo y PERFECTAS asi con mayuscula. Y la tabla nueva es de las mejores que he tenido... Cuando salimos del agua afuera en la orilla habia mas "locales": un avestruz! varios "bless boks" (especie de venado) y mandriles...vimos una pelea de bless boks y nos fuimos superfelices de haber tenido un dia tan especial...

Hoy domingo amanecio con lluvia muy fuerte, mal dia para emprender la ruta...me despedi de Gervaise y de Kari (amiga que vive con ella) y me fui a buscar una llanta nueva...si, rompi una llanta! Fuckin volante al otro lado! Esta fue la sorpresita cuando alquile el auto, aqui se maneja como en Inglaterra! Tuve que dar unas vueltitas por el estacionamiento del aeropuerto para acostumbrarme un poco, la gente me miraba...y hace un par de dias el sol me deslumbro y me pegue demasiado a la orilla del camino y blum! revente la rueda contra la vereda, es que es dificil calcular la esquina contraria a la que uno esta acostumbrado...

Bueno, y ahora voy a comprar rueda nueva y a seguir ruta, espero llegar a Mossel Bay hoy y desde ahi surfear todo lo que pueda del Garden Route si el clima lo permite, ya les contare...el jueves espero ya estar en Jeffreys Bay corriendo esas derechas epicas que salen en todos los videos, esta anunciado un swell de 4 metros para el jueves! Deseenme suerte  :-)

lunes, 12 de abril de 2010

¡Buenos Aires!

Ya estoy en Baires por segunda vez en mi vida. Llegué el viernes en la noche, me fue a buscar al aeropuerto mi casi hermano Tino. Cena en su casa con Virginia y los abejorros (sus hijos Feli y Fran) y la nueva beba Camila, de 45 días de nacida. A dormir pronto porque el fin de semana Tino, los chibolos y yo nos fuimos a la casa que alquilan en el delta del Río de La Plata. Siempre oí hablar del delta pero nunca le di bola...¡craso error! Es uno de los lugares más bonitos que he visto en mi vida, así de claro. Tino tiene un bote, así que recorrimos los vericuetos de este gran delta de río donde te das cuenta de que Buenos Aires es mucho más que una gran ciudad...¡el delta es otro mundo! Como si fueras a otro país...Selva enmarañada que vas atravesando en el bote, a través de infinitos canales y con un tráfico de todo tipo de embarcaciones que parece cualquier autopista de ciudad...desde canoas y kayaks de una persona hasta tremendos yates de millonarios y todo entre medio. A medida que nos íbamos acercando a la casa de Tino, todo se hacía más bonito y más tranquilo...los canales se iban achicando y ya no había casi tráfico, sólo algunos botecitos a remo, casas lindas en ambas orillas de cuando en cuando, todo muy cuidado, la gente saludando al paso de los botecitos, los moradores pescando en sus muellecitos, en un día esplendoroso...con Tino fuimos a visitar a unos amigos que nos recibieron con un asado y mucha buena onda (al día siguiente repetimos la visita y el asado), en casa hicimos un mini asadito de hamburguesas con los chibolos y Tino pudo descansar un poco después de xx noches de dormir tres horas por noche (beba nueva, ya saben). Ayer volvimos, el paseo en bote de regreso es alucinante, el río es anchísimo y cabe de todo, hasta almacenes flotantes...hoy me voy a pasear por la ciudad, en la noche hay un asado con amigos que conocí en Costa Rica, y a ver si salimos más tarde por ahí...

No pierdo de vista que pasado mañana viajo a Sudáfrica (Capetown). Los que puedan chequeen el pronóstico, me esperan olas muuuy pesadas.  :-)  Parece que sí podré surfear Jeffrey's Bay, se anuncia una crecida épica para el fin de semana que viene, justo cuando llego.

Adiós Chile

¡Cómo pasó el tiempo en Chile! El terremoto me robó una semana completa (tuve que quedarme en Lima esperando que habiliten el aeropuerto) y la verdad es que sentí mucho la falta de esos días...Estuve muy poco en Santiago, ciudad que me gusta sólo por un rato pero que en esta oportunidad casi ni disfruté. Por otro lado, la experiencia pichilemina fue muy especial. El terremoto marcó mucho todo, desde las olas -que cambiaron su comportamiento por el movimiento del fondo de arena de todas las playas- hasta la gente -que, o dejó de ir, o estaba en una disposición de ánimo distinta a lo habitual.

Con todo, fue muy bonito ver de nuevo a la familia, cada vez más numerosa...mis hermanos se están encargando de hacer mis tareas, entre los dos ya suman ¡siete hijos! Vi muy bien a mis viejos, mis primos, en fin, que están todos bien y quedé muy contento de verlos así.

Surfísticamente hablando, es increíble pero cierto: en las cuatro semanas que estuve en Pichilemu no hubo ni un sólo día sin olas...es más: ni un día con olas menores del metro y medio. Insisto en que todavía casi nadie se da cuenta de que esto es el paraíso...El martes y miércoles pasado surfeé Infiernillo en las mejores condiciones en que lo he visto en mi vida. Está todo arenado por el tsunami, y la ola ha alargado su recorrido
considerablemente. Hay secciones que crecen conforme avanzas en la ola, y te puedes meter unos tubazos con salida que antes eran cerrones imposibles, incluso más de un tubo en la misma ola, la gente estaba flipando con las olas...

El miércoles a las 7 de la mañana lo fui a mirar y me recibió un mar super glassy, nada de viento y una ola que era un tubo desde el drop hasta el final, me fui corriendo a cambiarme y cuando volví ya habían 4 en el agua. Tres eran unos gringos que conocí en Mompiche (Ecuador) y que sabían que yo viví en Pichilemu muchos años, así que cuando entré me dejaron el point a mí solo (jeje), el otro era un peruano de aquellos especímenes rarísimos que caen de cuando en cuando al sur chileno a surfear (los peruanos no van nunca tan lejos y a lugares tan fríos por la sencilla razón de que en Perú hay 999.999 olas por todos lados). Mágica sesión que duró hasta las 9am porque llegaron todos los pro que están en período de espera para el Ceremonial de Punta de Lobos...Diego Medina, Conejo Farías, Chacha Ibarra, etc. dieron un increíble espectáculo, no acreditaban lo bueno que estaba, cada vez que me cruzaba con Medina me repetía: "¡Hay unos tubazos!"...Dejaban pocas olas pero aún así me quedé una hora más escamoteándoles lo que podía y un par de buenas olitas me llevé, la última un tubo en la última sección sin mojarme ni un pelo  :-)

Con el dolor de mi corazón dejé Pichilemu sabiendo que iba a seguir con esas condiciones por muchos días más...ya tocaba enfilar hacia el siguiente destino: ¡Argentina!  

martes, 30 de marzo de 2010

Buen fin de semana

El fin de semana que pasó fue el mejor desde que llegué a Chile, no tanto por las olas sino por la gente. Llegó mi primo Rodrigo con su mujer (Javiera), quienes de hecho siguen aquí, se quedan hasta el jueves por lo menos. También aparecieron viejos amigos que no veía hace mucho. El Mono y Battistoni, con los que estaba algo alejado, fueron por el fin de semana. El Mono ha sido padre (su primogénito nació el día del terremoto, no esperaba menos dado el padre que le tocó) y era la primera visita con su hijo al mar. Stoni no surfeaba hacía cinco semanas.

El sábado surfeamos todos juntos entrando por los morros como en los viejos tiempos (incluida una clásica caída mía en la "piscina" que se forma en el segundo morro -barrido por una ola- y que me dejó un par de recuerdos), buenas olas en la sección del diamante, y en la noche cenamos fuera todos. Buena comida, buen vino, pisco sour y anécdotas varias, linda noche para retomar amistades.

El domingo me fui temprano a Santiago para celebrar el cumpleaños de mi mamá, en familia, con un largo almuerzo en que vi a casi toda la parentela. Tan largo que cuando terminó me fui a casa a dormir. Buenas conversaciones con los primos, compartiendo tiempo con mis viejos, mis hermanos, mis sobrinos... en fin, todo bien.

Y el lunes a mediodía arranqué de nuevo a la playa. A tiempo para llegar a la última sesión de la tarde, en Infiernillo, solo en el agua, puestaza de sol...la vida es buena.

viernes, 26 de marzo de 2010

R de réplica, R de rutina

Tan así es que ya uno hasta sabe pronosticar qué clase de réplica es la que viene: con sonido de trueno (nunca había sentido estos temblores antes, pero los que están en la zona saben a lo que me refiero), rápidas como de rocas que se acomodan (gran sacudón de uno o dos segundos), o también si va a ser una réplica suave. Hoy incluso si es más o menos fuerte uno ni se mueve, aunque para una oreja...sólo por si acaso. La gente poco a poco ha vuelto a la rutina normal, siempre atentos pero la vida sigue. Hasta el cuarto o quinto día después aún había gente en los cerros, pero ya hasta los más temerosos han retomado su vida casi normal. Los que sí retomaron su rutina casi inmediatamente fueron los surfistas. Al día siguiente del terremoto de Pichilemu hubo buenas olas y varios nos metimos al agua, un poco aprensivamente pero también sabiendo que el epicentro no fue en el mar, aunque la gente de pueblo nos miraba sacudiendo negativamente la cabeza. 

Desde entonces ya puedo decirles algunas cosas que han pasado por aquí en el mar: en Punta de Lobos, la sección del mirador se quedó sin arena, y la sección de los morros está muy bizarra, entran olas pero la ola allí sólo es la bajada (el drop), difícil y movida. Lo que sí se arenó y está funcionando muy bien es la sección del Diamante. La consecuencia más clara es que el crowd típico de Punta de Lobos se nota mucho más porque ya no se distribuye entre las diferentes secciones de esta larguísima ola, todos están en la sección del Diamante y es crucial escoger bien la hora del día para poder surfear tranquilo (de 6a 8pm bastante crowd porque para el viento). 

Infiernillo está arenadísimo y los días chicos funciona perfecto, y ha sido la solución cuando no ha habido olas...sólo estamos esperando un día con olas grandes y sin viento para ver cómo se comporta. Comentario relacionado: marzo, clásicamente mes de poco viento, ha tenido mucho viento sur y por eso Infiernillo no ha sido la olaza que suele ser en esta época, una lástima, estoy casi seguro que en cuanto me vaya de Chile se va a poner increíble...

La Puntilla: me dijeron que se estaba arreglando después de una temporada mas bien mala, con los bancos de arena desacomodados...y entró el tsunami. Consecuencia: La Puntilla está horrible, con picos por aquí y por allá, nada que ver con la larguísima izquierda que es una joya de marzo a mayo. 

Otra consecuencia del terremoto es que los argentinos y brasileños que en esta época del año son plaga brillan por su ausencia. Pichilemu se ve bastante desierto, de hecho nunca vi un marzo tan despoblado de turismo y de surfistas. Malo para Pichilemu, bueno para nosotros, los egoístas adictos de las olas. 

Me quedan poco más de diez días en Chile. El tiempo se me ha pasado volando y ya estoy empezando a pensar en Argentina y en Sudáfrica. Confieso que todavía no me ha tocado un swell acá en Chile que me haga brillar los ojos y salir del agua como caminando en una nube, sensaciones por las que escogí marzo para venir a surfear a Chile...todavía quedan diez días, ojalá les pueda contar cosas diferentes muy pronto. ¡Aloha!   

martes, 16 de marzo de 2010

Sigue temblando en Chile...

Jueves 11 de Marzo de 2010. 11,32 de la mañana. Hace dos días llegué a Pichilemu, uno de los pocos pueblos del sur de Chile que no sufrió grandes daños con el terremoto y tsunami del 27 de febrero pasado. He venido a pesar de las recomendaciones de todo el mundo. Sólo hace 12 días del terremoto que sacudió gran parte del país, y la gente está todavía muy afectada, aunque poco a poco la rutina empieza a normalizarse. Acabo de revisar mis correos y estoy a punto de poner en el Facebook: "Vengan a Pichilemu. Aquí está todo bien." En eso, la tierra empieza a temblar. Fuerte. Salgo corriendo del hotel mientras escucho el ruido de cosas que caen detrás mío. Llego al centro de la calzada y todo se sacude como en las películas. Los cables de electricidad, el pavimento, los coches, la gente. Todo. Apenas me tengo en pie. Cuando termina lo que algunos han mal llamado "réplica" y que no es sino otro terremoto (grado 6,9 escala de Ritcher, casi como el de Haití), la gente empieza la huida hacia los cerros. Especialmente en esta ciudad capital del surf chileno los pobladores están prevenidos contra un posible tsunami desde que se alertó hace años sobre la posibilidad de que ocurriera uno en la zona. Súmenle a ello el estado de alerta en que se encuentra prácticamente todo Chile desde el primer terremoto: en pocos minutos el centro parecía un pueblo fantasma; la gente va en coche, bicicleta, en carretas y a pie. Jóvenes, ancianos, mujeres, niños, animales. Yo mismo me encuentro con un amigo que me sube a su coche y emprendemos la subida al cerro. Algunos van muy rápido y hay algunos accidentes. Parte del camino es de tierra y se levanta una gran polvareda. Agentes de la policía e incluso soldados ponen algo de orden (el que pueden) en las calles. La Marina saca a los pocos surfistas que se encuentran en el agua en el momento del sismo. Paso las seis horas siguientes en los cerros, donde se ha congregado prácticamente todo el pueblo. Algunos acampan y otros son recibidos en casas de familiares o conocidos. Todos miran incesantemente el océano, temerosos de que ocurra otro tsunami. A las seis de la tarde bajo a coger algo de ropa para pasar la noche en el cerro. Atravieso la calle principal y la escena es surrealista. Negocios y casas cerrados, una que otra persona pasando a toda prisa, con bolsas en las manos. Las fuertes réplicas se suceden una tras otra, casi sin pausas. No hay energía eléctrica. Todo se cimbra a mi paso. Siento que tengo que salir de allí lo antes posible. En el hotel intento ducharme pero cuando estoy a punto de hacerlo una fuerte réplica remece la vieja casona de madera. Cambio de idea, preparo una mochila con lo indispensable y salgo a toda prisa. Afuera me está esperando la encargada, que me devuelve la billetera que dejé tirada cuando empezó a temblar y me pide irme porque todo el personal se irá también al cerro, cerrarán hasta el día siguiente y no quedará nadie. No alcanzo a sacar nada más, el hotel queda cerrado hasta nuevo aviso y camino con mi mochila hacia el cerro. Otra mochila y mis tablas de surf quedan en el hotel. En el cerro las mujeres lloran, los hombres fuman o intercambian pocas palabras. Todos se preparan para la noche. Esta se hace eterna, hay innumerables réplicas. No llego a contar 30 segundos entre una y otra. Algunas son apenas perceptibles, otras alarman a todos, que salen de las casas y carpas. Es muy difícil dormir en estas condiciones, y muchos optan por encender fogatas y compartir algo de cerveza y vino. Así llega la madrugada y unos pocos bajan del cerro, la mayoría a buscar más víveres y abrigo. Muchos pasarán otra noche aquí, y hay que estar preparados. Mientras, todos pedimos que, por favor, deje de temblar.

domingo, 28 de febrero de 2010

Terremoto de Chile

5.30am...madrugada de sábado. Terminaba una noche de juerga limeña con amigos del colegio cuando uno de ellos recibe una llamada a su celular que le cambió la cara en un instante. -Me tengo que ir, dice Feni. Ha habido terremoto en Chile y han dado alerta de tsunami en toda la costa del Pacífico. Mi familia está en la playa...Todos pensábamos que exageraba: Lima queda a más de 3.500 kilómetros al norte del epicentro, pero lo dejamos ir y poco después lo hicimos nosotros también.

El terremoto ocurrió en el mar frente a Concepción, más de 600 kilómetros al sur de Santiago. Gran parte de mi familia vive en esta última ciudad y, sin saber todavía la magnitud, pensé que estaban a salvo. Sólo al llegar a casa me di cuenta cabal de lo que pasaba. Mis primas me estaban esperando despiertas y preocupadas por las noticias que ya estaban en todos los canales: 8,8 grados en la escala de Ritcher. Acostumbrados como estamos los peruanos (y más aun los chilenos) a estos fenómenos, esta cifra me dio miedo. Nunca había escuchado hablar de un terremoto tan fuerte. Más de 8 grados en esa escala implica destrucción masiva.

Intenté llamar a mi madre infructuosamente y, finalmente, pude hablar con mi hermano en Chile, que me tranquilizó diciéndome que todos estaban bien pero que el terremoto había sido realmente fuerte. En ese momento ni él, viviendo allá, se daba cuenta de las reales implicancias del desastre. Sólo con el correr de las horas fuimos apreciando la dimensión de lo ocurrido. Las cifras de víctimas aumentaban minuto a minuto: primero 70, luego 170, 220, 500, 780...lo que se mostraba en la tele era terrible. Después del terremoto hubo tsunami en varias localidades del sur de Chile y pueblos enteros fueron arrasados. Lo único que evitó más muertes es la cultura telúrica de los chilenos, acostumbrados a los terremotos y conscientes, por su cercanía al mar, que después de un terremoto hay que huir a las alturas. Así se salvaron muchas vidas, corriendo hacia los cerros llevando sólo lo mínimo: agua, algo de abrigo, y nada más.

La llegada de la noche trajo los primeros saqueos. Los negocios estuvieron cerrados todo el día porque los servicios eléctricos, las comunicaciones, el alcantarillado, todo fallaba. Sin embargo, los afectados necesitaban agua, víveres, combustible, y no había dónde conseguirlos. Al saqueo siguió el pillaje en varias ciudades de Chile. Vi las imágenes y por primera vez comprendí a la gente que roba: yo hubiera hecho lo mismo. Mujeres con hijos que alimentar, hombres, viejos, niños: los saqueadores eran -en su gran mayoría- gente desesperada, que lo habían perdido todo y con bocas que alimentar. Se llevaban desde alimentos hasta frazadas (y claro, algunos aprovechaban el pánico y se llevaban televisores, lavadoras...).

Pero no sólo vimos pillaje. Mucha gente mostró de qué tela están hechos los chilenos. En los ojos de esa gente de raza fuerte se veía no sólo desolación, pena, desesperación. También decisión, determinación y entereza. El país ya está, dentro de la destrucción y el caos, empezando a ordenarse y a retomar, dentro de lo que se puede, las rutinas que hacen que todo funcione. La emergencia durará todavía mucho, pero ese pueblo no se va a entregar a lamentarse, eso es seguro.

Por facebook pude contactarme, poco a poco, con el resto de mis familiares. Tíos, tías, primos, todos aparecimos y nos tranquilizamos unos a otros. En Lima, las noticias sobre Chile no cesan, la cobertura es muy amplia y estamos bastante bien informados. Los efectos del terremoto se han sentido más que nada en el mar. En varios puntos de la costa peruana el mar se retiró y luego volvió a ocupar su lugar, en algunos casos entrando muchos metros tierra adentro pero no en forma violenta y sin causar apenas daños.

Me toca viajar a Chile el miércoles. Iba a viajar el lunes pero el aeropuerto no está aún habilitado. Agradezco no haber tenido que vivir la angustia del terremoto in situ. Me salvé por dos días. Una de mis sobrinas se salvó de milagro. La noche del terremoto iba a ir a una discoteca en Llolleo (en la costa), su amiga no quiso y se quedaron en casa. Esa noche murieron varios de sus amigos en la última fiesta del verano, dos mil personas abarrotaban el lugar. Pobrecita. Pobre Chile.    

sábado, 27 de febrero de 2010

Estoy bien

Hola a todos, esta entrada es sólo para contarles que estoy bien, todavía no viajo a Chile, sigo en Lima y esta mañana me enteré lo del terremoto de Chile. Mi vuelo era para este lunes pero han suspendido todos los vuelos no sé hasta cuándo...Mi familia también está bien, hablé con mi hermano en Chile (imposible comunicarse con mis padres por la congestión telefónica) y me ha tranquilizado, están todos bien. Bueno, eso por ahora, ya pronto actualizo con más información, aloha...

lunes, 22 de febrero de 2010

Lima: cuenta regresiva

Me queda una semana en Lima. Lo que originalmente era un viaje de un mes al norte peruano con hipotéticas y esporádicas visitas a la capital se convirtió en mi estadía más larga y continuada en Lima casi desde que me fui del Perú en 1988. Las circunstancias, siempre las circunstancias. Como dijo Morgan Freeman encarnando a Mandela en Invictus: "Si yo no puedo cambiar cuando las circunstancias así lo demandan, ¿cómo puedo esperar a que los demás lo hagan?" Verdad como una catedral.

Las circunstancias que me hicieron cambiar los planes fueron mucho menos trascendentales para la historia de la humanidad que las que le ocurrieron a Mandela, por supuesto, pero igualmente demandantes. Dos tablas partidas en Ecuador me obligaron a venir directo a Lima a buscar repuestos en vez de ir primero al norte, y una vez aquí una combinación de más circunstancias me ataron definitivamente en esta pierna del viaje. Falta de buenas crecidas norteñas en Febrero, buenas condiciones y constancia de olas en Lima y alrededores, el cariño de la familia y los amigos, complicaciones estomacales, en fin, circunstancias todas que, sumadas y casi diría confabuladas, me tienen aquí y así será hasta que me vaya el próximo lunes a Chile.

He disfrutado como hace años no lo hacía con pequeños viajes de fin de semana con los amigos del barrio y del surfing (que son casi los mismos). Esta vez Bermejo fue la meca elegida. Cada fin de semana desde que llegué esta punta izquierda sacó olas de calidad y no dejé pasar ni una crecida, cambiando ligeramente de comitiva cada fin de semana pero siempre con el mismo espíritu de amistad y muchas, muchas olas. Salieron muchas risas, apodos nuevos, buena comida peruana y la seguridad de que esta amistad que nos une es para siempre. Laro, Tallarín, Renato, Hindú, Giulia, gracias por ser mis broders y regalarme su amistad, la valoro muchísimo más de lo que se imaginan y siempre recuerdo estos momentos mágicos cuando estoy lejos "de casa". Pero ¿qué casa? Bueno, algún día este viajero escribirá sobre lo que "casa" significa para él...

También, como nunca, pude ver a mis amigos del colegio 25 años después. Aunque no pudimos juntarnos todos, los que lo hicimos pasamos grandes momentos. Todo sucede porque tiene que suceder, y los que estuvieron, estuvieron. El resultado fue un par de noches geniales donde pude constatar que algunas cosas (el espíritu, el cariño incondicional) permanecen sin importar el tiempo transcurrido. Gracias queridos amig@s del colegio, siempre los recuerdo y tengan la seguridad de que, después de los bailecitos estilo Menudo y las canciones de los Bee Gees cantadas bien vodkeados... ¡nunca los olvidaré jajaja! Y a ver si nos juntamos una última vez antes que me vaya a Chile.

No puedo dejar de hablar de mis queridas primas Alejandra y Jimena. Más que primas, han sido como mis hermanas y por eso no hay palabras para expresarles el cariño y la gratitud por haberme recibido en su casa, haciendo caso omiso de mi desorden, mis deshoras,mis tablas y wetsuits por todos lados...en fin: que las quiero muchísimo.

Mañana me voy a Punta Hermosa. Estaré tres días por allí, hasta el jueves surfeando todo lo que pueda y preparándome para la despedida que, sin duda, durará varios días. Hasta entonces.

jueves, 18 de febrero de 2010

Equinoccio Parte 2: Datos

Bueno, sigo con lo que más me ha quedado de lo que llevo de viaje...


Costa Rica: Muchos de ustedes ya habrán ido a Costa Rica. A los que no, sólo les digo: vayan. Si surfeas, las olas todos los días están casi garantizadas. Agua caliente, nunca usarás un wetsuit, izquierdas y derechas por todos lados, olas de todo calibre (beach breaks, point breaks, reefs achoradazos, etc.), comida sana, vida nocturna, país tranquilo, etc. etc. etc. Sólo hay que escoger bien la época del año dependiendo de las olas que quieras surfear.

Para las olas del Pacífico:
Lo mejor es ir de Marzo a Septiembre. Es la temporada húmeda y llueve mucho, pero el que sabe, sabe. Las lluvias paran, no hace nunca frío y las olas están allí, recibiendo todo el bombardeo de las crecidas del sur y con períodos de 20 segundos para arriba. Además los precios bajan por ser temporada baja, y hay muy poca gente en el agua. Atento también si no te queda otra que ir de Diciembre a Marzo porque también hay olas y hay algunas que funcionan excelente con crecidas norte.

Para el Caribe:
De Diciembre a Marzo puede que corras las olas más intensas de tu vida. Sólo anda a Salsa Brava, lleva un par extra de huevos y una tabla larga. Olas muy fuertes, izquierdas y derechas. Beachbreaks más benévolos (pero muy buenos) en las cercanías. Temporada seca, calor y muchos turistas. Diversión asegurada. Y estás al toque de Bocas del Toro (Panamá). Mejor ir al principio de la temporada, puede que tengas la suerte (como yo) de correr Salsa sólido con 4 cuatro personas en el agua.

Y si no surfeas, ya te lo habrán dicho: casi todo Costa Rica es un parque natural, verás animales e insectos que nunca viste antes (y muy fáciles de ver), flora alucinante por todos lados y todo está muy bien señalizado y organizado. Una vez en Costa Rica es muy fácil tomar decisiones de dónde ir, todo es lindo y accesible. Siempre regateen los alquileres de automóviles y no se queden con el primer rentacar que encuentren.

Y una recomendación personal: si vas en temporada seca, alquila un doble tracción (los Jimnis son buenazos y no muy caros, aperradísimos) y recorre la costa norte del Pacífico, desde Santa Teresa hasta Roca Bruja o viceversa, verás paisajes que nunca olvidarás, será el mejor rally de tu vida y está lleno de olas world class.


Si vas a Santa Teresa:

-Camping Zeneida, al final de Santa Teresa. Alquilan cabinas y tiene sitios para acampar con baño y duchas. Frente al point. No tengo el número pero todo el mundo lo conoce. Al lado de La Lora Amarilla (bar muy conocido y con letrero afuera).

-Restaurant Kika. La mejor comida de Santa Teresa (grande Rafa, el chef rocker, sólido en ambas facetas), y los lunes y jueves concierto de rock, el staff se quita los mandiles y agarra las guitarras y la batería, imperdible, llega todo el mundo. Al lado del camping Zeneida y del bar La Lora Amarilla.


Si vas a Playa Negra (al norte, en Guanacaste):

-Hotel Kontiki. Atendido por sus dueños Martín y Giovanna, una pareja de peruanos surfers que, además de la buena onda, cocinan riquísimo (¡comida peruana!). Cabinas baratas (10-15 dólares por noche), camas cómodas y lugar tranquilo en medio de la selva. Wi-fi. Playa Negra es una de las mejores olas de Costa Rica. Aquí me sentí como en casa.
http://www.kontikiplayanegra.com/
kontikiplayanegra@yahoo.com
Fono: (506) 26529117


Si vas a Salsa Brava (en Puerto Viejo):

Hay varios hoteles. El pueblo es pequeño y no tendrás problemas en conseguir alojamiento aun si llegas sin reservaciones. Si surfeas lleva tabla larga para entrarle temprano a la ola, respeta a los locales y lleva un par extra de huevos, los necesitarás los días grandes. Aprovecha de ver surfing de alto nivel, Gilbert Brown y otros pros de Costa Rica viven aquí.


Si vas a Liberia:

Aquí no hay olas pero desde esta ciudad tienes acceso a muchos parques naturales, su estratégica ubicación la convierte en centro de operaciones para planificar excursiones a distintos lugares de Costa Rica y aun de Nicaragua. Volcanes, parques naturales, paseos en bicicleta, trekking, canopy, todo se puede planear y organizar desde aquí.
-Hotel Liberia: Imperdible. Mi amigo del colegio Beto Lizárraga administra el hotel y organiza los tours que se te ocurran, al mejor precio posible (o sea, el más barato). También puede conseguir transporte y su hotel es céntrico y barato, está recomendado en la Lonely Planet Guide. Si estás por allí, sería un crimen no buscarlo.
Fono: 266-60161
Calle Central, a una cuadra del Parque Central


Bocas del Toro (Panamá): Acá me quedé con la espina clavada. Sólo estuve cuatro días en un lugar donde claramente vale la pena quedarse mucho más. Está en la parte norte del Caribe panameño, muy cerca de Costa Rica. Es un conjunto de islas con mucha vegetación, playas alucinantes, agua transparente, mucha vida y olas de calidad mundial. Creo que nunca he estado en un lugar con un potencial tan grande de buenas olas, sólo que a mí no me tocaron (en sólo 4 días había que tener mucha suerte). No se equivoquen, surfeé y me divertí, pero estando en el agua veía la forma de las olas y supe que tengo que volver. Estos sitios, con olas grandes, deben ser de lo mejor del mundo. Además, surfear en esas condiciones (te pasa a buscar un botecito al hotel -que tiene su propio embarcadero atrás), con la selva de fondo, agua tropical...en fin, no debe existir nada mucho mejor que esto.

Si vas a Bocas del Toro:
-Hotel Brisas. Buen hotel, barato y -muy importante- con aire acondicionado. Desde la parte de atrás puedes llamar a los botes para que te lleven a surfear. Tranquilo y cerca de todo.
http://www.brisasbocas.com/
brisasbocas@cwpanama.net
Fono: (507) 757-9549


Mompiche (Ecuador): Ya les conté de este lindo lugar antes...sólo queda agregar que vale 100% la pena por su muy hospitalaria gente, hospedaje y comida baratos, ambiente relajado ideal para descansar y su muy buen reef point de izquierda. La próxima vez, eso sí, y siempre que esté en mis posibilidades de cálculo intentaré ir cuando se ponga en su máxima expresión.

Esta ola es cumple con una de las clásicas máximas surfísticas: más grande, mejor. De 7 pies para arriba muestra su mejor cara. Ojo que sólo funciona de Diciembre a Marzo, el resto del año es una piscina, paradisíaco para descansar pero fatal para el surfing.

Si vas a Mompiche:
Hay buses desde Quito y Guayaquil. Lo mejor es viajar de noche, son largas horas. Desde Quito se puede ir en TransEsmeraldas, el bus sale a las 10.15pm y llega a Atacames a las 6.30am mas o menos. Desde ahí hay conexiones a Mompiche, es cosas de preguntar al chofer o en Atacames mismo.
-Hostería Gabeal. A mi parecer el mejor lugar para alojar. Cabañas y cuartos cómodos, buenas camas con mosquitero, gran desayuno (se paga aparte, pero sólo cuesta dos dólares y medio), al frente del mar, internet gratis (en horas peak hay que hacer cola, eso sí), todo con palmeritas, rústico-bonito. Si te quedas una semana o así puedes conseguir un cuarto hasta en 8 dólares la noche si regateas.
Por el momento no tiene página web. El administrador se llama Edgar Romero.
Fono: 099-696-543 (celular del hotel).


Bueno, esta entrada me costó trabajo, un descansito pe!

miércoles, 17 de febrero de 2010

Equinoccio del viaje Parte 1

¡Cómo corre el tiempo! Ya van tres meses y algunos días desde que empecé este viajecito...Estoy en la mitad del trip y ya he dejado atrás Londres(GB), Nueva York(EE.UU.), Liberia, Santa Teresa, Playa Negra, Salsa Brava (Costa Rica), Bocas del Toro (Panamá), Mompiche (Ecuador) y ya llevo casi tres semanas en Lima. Cada lugar ha sido una aventura diferente y cada uno ha valido la pena a su manera. Lo que sigue es un resumen de cada uno:


Londres: Qué puedo decir de Londres, estuve sólo tres días pero que me alcanzaron para disfrutar de este lugar que me pareció muy bonito e interesante, aunque a mucha gente no le guste (no sé cómo pueden decir semejante cosa). Cada barrio es un mundo y de lunes a domingo hay miles de lugares donde ir. Me paseé en bicicleta, especialmente por la zona del Tower Bridge, emblemático puente levadizo que cruza el Támesis y que sale en varias películas (sin ir más lejos lo vi ayer en El Hombre Lobo)... recomiendo mucho andar en bici, así se tiene la libertad para moverse por muchos lugares, hacer ejercicio y mirar la ciudad con ojo de ciclista, que no es poca cosa, aprovechando que la ciudad es paseable en bicicleta.

También subí las cuchucientas mil escaleras de The Monument (monumento en plena ciudad que se construyó luego del Gran Incendio de Londres como recordatorio de éste). Es tan alto que cuando bajas te dan un diploma por la hazaña...vale la pena porque las fotos que se pueden sacar de la ciudad desde esa altura son increíbles.

Por último, si me estás leyendo, gracias Gaby, mi queridísima prima que me dio techo, bici, conversaciones filosóficas bajo la luna y fue la mejor guía de la ciudad posible.

Ah...ojo con Londres en invierno: ¡un frío de mierda!


Nueva York: Llegué al aeropuerto JFK de noche y tenía muchas horas hasta mi próxima conexión, así que le pedí consejo a un guardia del aeropuerto ("Choche ¿dónde irías si nunca has estado en NY y tienes algunas horas por delante?"). El broder me consiguió un mapa, me explicó que el metro funciona toda la noche y me mandó al Times Square que es algo así como uno de los corazones de la ciudad. Bizarro lugar donde sólo a la tercera pude conseguir que alguien me hablara para darme indicaciones, ¡la gente está muy paranoica en esta ciudad! Las dos primeras veces juro que me dejaron hablando solo, es una sensación rarísima, especialmente cuando tienes personas delante (porque sí que he hablado solo antes, pero yo mismo me contesto).

Caminé y tomé muchas fotos de esta zona llena de teatros (la calle Broadway está en esta zona), tiendas de artículos electrónicos donde los dependientes son de todos los países menos estadounidenses (pakistaníes, dominicanos, latinos, etc...TODOS hablaban castellano) y luces de neón por todos lados. Pude comprar un repuesto para mi cargador de ipod Samsung (difícil de encontrar y que se me quedó en casa) y hasta encontré una tienda de Quicksilver. Me compré cera para agua caliente (iba para Costa Rica) y el dependiente al toque quería ser mi amigo, me preguntó si surfeaba (él también), dónde iba, etc. Todo esto tipo medianoche, se nota que esta ciudad nunca duerme. Lo mejor es que el aeropuerto tiene conexión directa a través de varias líneas de metro. Al regreso la ciudad se reivindicó a través de un dominicano que conocí en el metro y que, aparte de darme buenas indicaciones, me regaló un poco de conversación y -lo principal- muy buena onda. No todo está perdido en NY, todavía se puede encontrar un poco de humanidad a la vuelta de la esquina (o en cualquier boca de metro).

lunes, 15 de febrero de 2010

Los viejos (buenos) tiempos

Ya sé que este es un blog de viaje, y más específicamente de surf, pero no puedo dejar de compartir la alegría que me dio ver de nuevo a muchos de mis compañeros de colegio el viernes pasado. A la mayoría no los veía desde que salimos del colegio hace ¡25 años! Más allá de las contingencias de nuestras respectivas vidas y de algunas canitas o arruguitas por aquí y por allá, fue casi como si no hubieran pasado los años, las personalidades de cada cual estaban ahí, las mismas risas, la misma buena onda.

A instancias de Marcela V fuimos a La Noche de Barranco a ver un concierto de Mar de Copas (abría el grupo de su cuñado, Humo Rojo). Aceptamos casi sin pensarlo, pero cuando llegamos nos dimos cuenta que era un concierto y además, en La Noche. "¡No pues!", pensamos. ¿Cómo íbamos a conversar? Además ¡Mar de Copas! Grupo con convocatoria. Todos apretados. ¿Y las chelas? Pero todo resultó perfecto, el concierto estuvo bueno, los que nos juntamos nos reimos mucho y la chela fluyó toda la noche gracias al eficiente y generoso despliegue de Josesito Alvarez que desaparecía sólo para volver con una jarra en cada mano. En fin, sólo faltó que llegaran más, pero este jueves promete ser igual de divertido porque nos volveremos a juntar, esta vez para cenar y después lo que salga. Ya les contaré lo que se pueda contar, aloha!

Fines de semana en Bermejo...

...y van tres. Los tres últimos fines de semana han sido un regalo del dios Neptuno a la constancia demostrada por sus fieles acólitos. Bermejo -esa playa que queda en el Km 222 de la Panamericana Norte y que para llegar exige doble tracción y conocer los recovecos de las huellas que se van cruzando en la arena- nos ha sacado olas de excepcional calidad todos los sábados y domingos desde que llegué al Perú.

Esta vez la comitiva que salió a las 5.30am estuvo formada por el Tallarín y Giulia, el hindú y su familia, Miguel Combina y yo. El pobre Mike pagó las consecuencias del ritual del desayuno en Chancay: siguiendo los consejos del Tallarín se empujó un sandwich de chicharrón de chancho a las 7 de la mañana, seguido de una humeante taza de chocolate caliente. ¡Pobre Mike! Se pasó todo el sábado con dolorosos retortijones, apenas pudo correr y el resto del tiempo lo pasó tirado en la arena inmóvil y sin hablar. Sin embargo en el poco rato que estuvo en el agua demostró que sus rodillas todavía aguantan y sorprendió con maniobras de chibolo que desmienten sus numerosas operaciones a los ligamentos...ya el domingo se mostraba bastante recuperado, apareció su sarcástico humor habitual y se tiró varias olas buenazas, aunque cometió la locura de empujarse un tacu tacu saltado a la hora de almuerzo...en el camino de regreso venía calladito...

El Tallarín, por el contrario, ha descubierto que se vacila más fuera del agua que dentro de ella, y hoy en día sus sesiones no duran más de 25 minutos, luego de los cuales concluye que la corriente no vale la pena el desgaste de sus musculitos y se va a la orilla a ejercitarlos abriendo las chelas antes de que se calienten bajo el inclemente sol veraniego, mientras inventa nuevas chapas para los miembros de la comitiva y se relaja bronceándose desde la rodilla hasta el empeine sentado bajo su sombrilla. Como buen padrino también les hizo unas clasecitas de surf a los hijos del Hindú (junto con Mike, que es instructor de tabla y tiene un surf camp en Iquique).

El Hindú sigue metiéndose los mejores tubos de toda la comitiva, se ha vuelto todo un Ironman y hoy, cerca de los 40, entrena nadando casi todas las mañanas muy temprano, trotando y corriendo en su corcho en las campanas más maleadas de Lima cada vez que puede. Mi broder Hindú se ha ganado no sólo la admiración y el cariño de sus patas, sino de casi todo el planeta Perú Surf. El único problema es que de padrino de sus hijos ha escogido al Tallarín, que ya les está metiendo a sus ahijados el bichito del surfing, y me parece que en unos pocos años más el Hindú va a ser el único corcho de su familia, ¡buena Hindú!

En resumen, el fin de semana estuvo lleno de risas, sol, amistad y buenas olas, convirtiéndose en uno de los muy buenos recuerdos de este viaje. El próximo fin de semana vienen más olas y lo más probable es que esta excursión se repita, a ver si esta vez cuelgo unas fotos del trip. Aloha!

martes, 2 de febrero de 2010

En Lima...

Hace diez días que estoy en Lima. A estas alturas normalmente tendría que haber hecho las de quico y caco pero, como cada vez que vengo al Perú, me descuidé con la comida...¡en estas latitudes el estómago no me perdona ni una!

Todo empezó con la incomodidad de llegar un viernes a medianoche en pleno verano. Por una conjunción de casualidades ninguno de mis amigos o familiares estaba al alcance (unos en la playa, otros de viaje, etc.), así que abrí mi paracaídas y le caí a mi querido broder Richi Borini, al que no veía desde hacía cuchumil años pero es de esos pocos amigos que lo son en todo momento sin importar si hablaste con él hace diez minutos o diez años. Lo llamé desde Tumbes ya en el aeropuerto para viajar a Lima, y el buen Richi me ofreció sitio en su casa en el minuto uno de la conversación. Claro que mi causa se había mudado a su depa nuevo hacía pocos días, así que estaba con poco mobiliario y me tocó tirar suelazo (previas chelas de ley para recordar viejos tiempos y comentar los nuevos).

Así que dormí poco y a las 7am partí al sur a casa del Tallarín que me esperaba en Lobos (Km 127.5) con una tabla prestada. Venía con el cuerpo desacomodado después de haber viajado 15 horas desde Guayaquil a Lima (entre buses, esperas y aviones) y habiendo dormido en el suelo la noche anterior, así que no es de extrañarse que me lesionara en la primera ola que agarré en Cerro Azul (estaba buenazo, nunca lo vi tan bueno, así son los swell norte)...queriendo impresionar a mi pata el Tallarín en una maniobra sentí un tirón en la ingle y ahí nomás quedé...¡En mi primera ola en el Perú! Dios mío qué viejo estoy...así que se me acabó el surfing, el domingo intenté correr pero era casi imposible, no podía hacer maniobras, sólo pararme y seguir derecho y aun así me molestaba. Terco y sin apreciar aún la magnitud de la lesión fui a Bermejo el martes...¡es que el mar estaba buenazo! Casi nunca estoy en el Perú cuando entran esas crecidas que vienen del norte y es cuando mejores se ponen las olas...gran sesión en Bermejo, estuve muy cuidadoso pero me di cuenta de que la lesión iba en serio y tendría que parar.

Al volver a casa esa noche me comí un sandwich en un lugar que resultó ser mi condena estomacal: El Sanguchón Campesino (¡no vayan!). Para redondear la faena, quería comer palta y como no había, le eché "salsa de palta"...sentía en mi fuero íntimo una advertencia, una suerte de deja vu pero no hice caso y me empujé casi todo el sandwich, salsa included. Sólo más tarde me acordé de que la última vez que comí la dichosa salsa (en una COPEC de Chile, años ha) terminé en el hospital intoxicado, pero ya era demasiado tarde. Esa madrugada vomité hasta el alma, y lo que quedaba de ella la expectoré ya saben por dónde...

Sólo dos días después pude salir de la cama para ir a verme la lesión del surfing. La quiropráctica que me atendió (altamente recomendada por varios amigos surfers) era una mujer holandesa estilo la Nana del Conde Pátula, que me dijo que era "una bestia" por no haberme puesto hielo desde el comienzo, me prohibió "bailag como un loco" (sic) y me recetó unas pastillas antiinflamatorias incompatibles con el alcohol ("¡cego alcohol!", me gritó, amenazante). Intimidado, pero dispuesto a recuperarme lo más pronto posible, me fui rápido de allí y me lancé a iniciar el tratamiento: hielo en mis zonas pudendas cinco veces al día por diez minutos y una pastillita diaria después de almorzar.

Y aquí estoy, diez días hace ya en Lima, sin poder surfear, emborracharme ni bailag como un loco...¡esto no es vida!

martes, 19 de enero de 2010

¡Adiós, Mompiche!

¿Recuerdo haber dicho algo así como "las olas están débiles en Mompiche"? ¡Qué buenas olas los últimos dos días! Por fin pude comprobar la veracidad de los dichos de mi amigo Zach, años atrás, cuando me contó de Mompiche. Diez años tuvieron que pasar desde que escuché las historias de mi broder para que pudiera venir a esta mítica ola izquierda, que siempre estaba en mi subconsciente...ayer y hoy sacó mucho de su potencial, tirando olas de casi dos metros al frente de un reef que esperaba cualquier fallo para dejarte "un souvenir".

Diez años atrás, para llegar a este pueblito había que ir previamente a Muisne, y desde ahí conseguir un bote que te llevara en un viaje de una hora. Toda la travesía era peligrosa, se sabía que habían frecuentes asaltos y hasta asesinatos. Hoy, una década después, hay una carretera en buen estado hasta Atacames, y desde otro ramal hasta Mompiche, con salidas diarias desde Quito o Guayaquil. Los tiempos han cambiado y se nota en el pueblo, que ya está adaptado para recibir a un incipiente turismo mochilero, y han aparecido surfers locales que, debo decirlo, son los más buena onda que he visto en mi larga vida corriendo olas. Nunca estuve en un lugar donde los locales te saludaran con una sonrisa auténtica, e incluso que te animaran a remar las olas. Poco a poco, día a día fuimos haciéndonos amigos, celebrándonos mutuamente las olas y no exagero si digo que es el crowd local más buena onda que he visto en cualquier point. Altamente recomendable como destino de surf (temporada diciembre-marzo), barato, tranquilo, buenas olas y buena gente.

Ah, un comercial: si alguien se anima a venir no dejen de comer aunque sea una vez en el restaurant Quindio, del cordobés "Fachín". Ambiente acogedor, te hacen sentir en tu casa y la comida buenísima. Recomiendo los spaguettis con camarones en salsa de la casa, pero hay mucho más. Cuestan 6 dólares, pero si quieren ahorrar en cualquier esquina encuentras almuerzos por 2 dólares y medio (normalmente sopa de pescado, un plato de pescado con arroz y patacones, y refresco). Más barato imposible. ¡Ah, y los jugos de fruta! Una delicia, a un dolarcito y medio de la fruta que se te ocurra, combinado de frutas, etc.

Me voy feliz, después de haber surfeado como un animal los últimos dos días. Según los pronósticos mañana también van a haber buenas olas, pero ya me quedé sin tablas (partí una y la otra -viejita- la vendí). Ahora enrumbo a Guayaquil, conecto bus a Tumbes (frontera norte del Perú con Ecuador) y desde ahí vuelo a Lima, mañana en la noche, para recoger dos tablas nuevecitas que me están esperando y ver a mis amig@s de toda la vida. Vayan sacando su cuenta de las horas de carretera a las que me enfrento desde un rato más. Bueno, ya se está haciendo costumbre en este viaje. Aloha!

sábado, 16 de enero de 2010

En Mompiche

¡Qué odisea llegar a Mompiche! Desde Quito salí a las 11,15pm en bus (Trans Esmeraldas, 8 dólares más un dólar por las tablas) hasta Atacames. Sí, la economía ecuatoriana está dolarizada -desde hace casi 10 años-, igual que la panameña (y la costarricense, casi casi). Ya no existen los sucres (Ecuador), ni la balboa panameña...deja mucho qué pensar del dominio estadounidense en América, da rabia ver que el Imperio se expande en todos los ámbitos, ahora entiendo mucho más esa expresión de que Latinoamérica es el patio trasero de Estados Unidos...cruda realidad.

Bueno, digresión aparte, sigo con Mompiche...en la mitad del camino (plena madrugada) el bus paró en la mitad de la carretera, en medio de la selva. Yo ya no aguantaba el calor, me faltaba el aire, así que me paré de mi asiento para salir a respirar, pero la puerta parecía sellada, y yo no quería despertar al resto de pasajeros empujando muy fuerte, hasta que un ecuatoriano igual de asfixiado que yo me ayudó a empujar y salir. Resulta que...¡el bus se había quedado sin gasolina! No puesss...el ayudante del chofer estaba echando una reserva que tenían en una galonera, en la mitad de la carretera de curvas, en medio de la oscuridad total. El ecuatoriano que empujó la puerta me comentó, mientras compartíamos su último cigarrillo, que esperaba que no nos asaltaran. -¿Cómo?, dije yo. -Sí, cholo, acá es común que asalten a los buses y containers en las carreteras...Uf, bienvenido a Sudacamérica de nuevo, me vinieron a la cabeza recuerdos de cuando vivía en el Perú y la verdad es que uno en esa época ya no se sorprendía por nada, y este comentario me hizo ver lo lejos que hoy me encuentro física y psicológicamente de la realidad de nuestros empobrecidos países. En fin, que seguimos camino para llegar a Atacames a las 7am, donde me encontré con un surfer ecuatoriano que también iba a Mompiche y sumamos fuerzas, viajamos juntos las dos horas que faltaban en otro bus y resultó que era el sobrino de un hostal bastante bueno que es donde estoy ahora (Hostal Gabeal, lo recomiendo, cabañas con camas muy cómodas, ventilador, mosquitero, baño privado y a pie de playa). Regateando terminé pagando 8 dólares la noche, pero me quitaron el servicio de limpieza. Bueno, ya estoy formando mi propia orilla en la cabaña con la arena que traigo en los pies todos los días...

Mompiche es un típico pueblito de pescadores que recibe a mucha gente de Quito los fines de semana, y que ha crecido significativamente por el surf. Sus callecitas son de tierra y arena, la gente es super amistosa, humilde y trabajadora, siempre tienen una sonrisa en los labios. La playa es larguísima y el ambiente es super relajado, aunque me dicen que los fines de semana cambia por completo, habrá que ver. Lo que sí es un problema incluso mayor que en Costa Rica son los mosquitos, me tienen loco! Ahora mismo me están devorando mientras escribo estas líneas.

El surfing ha estado flojo, entró un swell norte justo cuando llegué, pero como al mismo tiempo hábía un swell sur, este último perturbó el orden y el swell norte entró todo movido y debilitado. Hace ya cinco días que estoy aquí, he surfeado todoas los días con olas divertidas, pero se supone que mañana entra otro swell con un período de 20 segundos, eso significa que debería estar realmente bueno y por fin entrarán tubos, vamos a ver si por fin empiezan las olas de verdad en este viaje...

Ahora me voy corriendo a mi cuarto a resguardarme de los $%&%$ zancudos, ya no aguanto más!

lunes, 11 de enero de 2010

¡Se vienen las olas!

Bueno, sólo han pasado unas horas desde que llegué a Ecuador, horas que estoy matando como puedo en Quito hasta que salga mi bus hacia Atacames. Serán seis horas de viaje, luego debo coger otro autobús que me llevará hasta Mompiche, lugar largamente soñado, desde que una vez, hace ya casi diez años, mi amigo Zach me contó de su aventura en esas olas. Ahora, por fin, podré comprobar si es verdad que existe una ola perfecta, izquierda tubera, de un kilómetro de largo con agua caliente y poca gente en el agua...Lo mejor es que mañana empieza a entrar un swell norte que marca olas de dos metros durante una semana por lo menos. Estoy llegando justo a tiempo. ¡Uf, de sólo pensarlo se me ponen los pelos de punta! Llevo dos meses surfeando olas "de juguete" en Costa Rica, lo que me ha servido para retomar un poco de nivel y poder surfear todos los días, pero ya no aguantaba más surfeando olas que si bien eran divertidas no me daban la adrenalina que todo surfer de corazón busca y que es la razón por la que dedicamos nuestra vida a buscar "la ola perfecta". Esta es una de ellas, espero que cumpla con las expectativas que tengo puestas en ella.

La llegada a Ecuador no dejó de ser accidentada. En primer lugar, no pude conseguir funda para las tablas que me traje desde Costa Rica. Increíblemente, no encontré ningún surf shop con fundas para dos tablas. En Santa Teresa, había que encargarlas y su llegada a tiempo era incierta; en San José, fui a dos surf shops supuestamente pros, y no tenían fundas tampoco. Por suerte, en Santa Teresa el dueño de una tienda me regaló muchos envoltorios de esos de plástico con burbujas de aire para proteger mercancía frágil. Con ellos pude envolver bien mis tablas, pero fue bastante bizarro ir al aeropuerto y meter mis tablas a la carga sin funda...en fin, una anécdota más. Otra: muy tarde descubrí (cuando ya había comprado todos mis pasajes) que Mompiche queda más cerca de Quito que de Guayaquil. Como mi pasaje era de San José a Guayaquil, pasando por Quito, intenté arreglar las cosas para poder bajarme en Quito, total el avión hacia de todas formas escala en Quito antes de llegar a Guayaquil. Sin embargo, mi pasaje completo de TACA incluye, además, el trecho Lima-Santiago...¡y ese trecho lo perdía si no completaba el viaje hasta Guayaquil! Hablé con el servicio al cliente pero no hubo caso, tuve que parar en Quito, mirar impotente por la ventanilla, seguir a Guayaquil y estando allí, comprar inmediatamente un pasaje de ida...a Quito nuevamente.

Lo bueno: el vuelo salió al toque, no perdí mucho tiempo y no salió tan caro (58 dólares) en LAN, que no cobra por las tablas siempre que no te pases de la franquicia de equipaje (20 kilos). Ya lo saben: LAN es una de las pocas aerolíneas que no cobra por las tablas (si no te pasas del peso). ¡LAN es amiga de los surfers! ¡TACA, enemigo! (100 dólares por las tablas).

Ahora debo esperar hasta las 11,15pm, a esa hora sale mi bus a Atacames y empieza mi aventura ecuatoriana. Allá voy Mompiche! Mañana a media mañana estaré ya surfeando con una sonrisa de oreja a oreja.

NIVEL DE SURF: INCÓGNITA

Retomando...en Ecuador

Hola, primero que nada quiero agradecer a los que me siguen, cada vez que veo que aumentaron mis seguidores me dan una alegría, me siento acompañado y, además, con la "obligación" de seguir contando cosas.

Bueno, la primera cosa que les voy a contar fue mi primera "crisis" de escribidor. Tengo que reconocer que se originó bajo la influencia de Carlos Castañeda, autor mío de cabecera, que en uno de sus libros le tira un poco de mierda a esta actividad bloguera...en cierto sentido no deja de tener razón, si uno quiere de verdad ser un "guerrero" en el sentido castañediano, debería, en estricto rigor, dejar de exponer sus cotidianeidades en lugares como este. Para Castañeda es una pérdida de tiempo, y tiempo es precisamente lo que un guerrero tiene en la medida justa...todos los actos de un guerrero deberían tener a la muerte como consejera. Cuando tienes a la muerte de consejera, puedes apreciar las cosas en su verdadera perspectiva, o sea, estás en condiciones de apreciar lo que es importante y lo que no en la vida, y actuar en consecuencia...pero bueno, luego de pensarlo (y dejar de escribir) por un tiempo, he decidido que seré un guerrero que escribe blogs, vamos, que la perfección está muy bien pero yo quiero ser periodista, y si no escribo se va todo a la mierda con ese plan, ¿no creen?

Lo siguiente que les quiero contar es que, después de dos meses bastante intensos, hoy dejé Costa Rica. Atrás dejé un lugar hermoso, privilegiado por la naturaleza, con una energía muy especial y donde conocí a mucha gente, de esa gente que uno conoce cuando está de viaje y se generan esos vínculos "efímeros" que suelen privilegiar sólo los buenos recuerdos porque uno está de vacaciones, pero que no es tan así porque, en un tiempo de estadía tan largo, no todo es miel sobre hojuelas, especialmente cuando, como mucha gente que conocí en Costa Rica, se tiene que combinar placer con trabajo. Sí, porque lugares como Santa Teresa ofrecen la posibilidad de trabajar en turismo y "autofinanciar", de alguna manera, las vacaciones. Así conocí a "los chicos de la hacienda" (así llamados porque viven al lado del supermercado La Hacienda). No sé si alguna vez leerán estas líneas, pero a ellos quiero decirles: gracias por ser mi familia en Costa Rica. Pili, Juli, Caro, Tincho, Alex (Niño) me adoptaron como un hermano más. Como dije antes, en dos meses se viven muchas cosas, y en ellos supe encontrar cariño y amistad que me regalaron desde el primer instante. Gracias mis queridos amigos, nunca los olvidaré, son parte de las cosas buenas que me van pasando en este viaje, ojalá nos volvamos a ver pero si no, que sepan que los llevo en el corazón. También quiero recordar a Marcelita y Nacho por su re buena onda, a Sonny, Michele, Filipo, Shirley de la Soda El Jardín (¡me cuidó cuando me dio dengue!), y tanta gente que pasó y sigue en Santa Teresa. También a Beto, mi amigo del cole que decidió vivir feliz lejos de su patria y que fue el mejor guía que pude tener en Liberia... Y así cierro esta entrada, recordando a la gente que dejé, para seguir con este viaje que ya puedo calificar de lindo sin exagerar un ápice.

Ah, y ya sé que soy un fiasco con las fotos...qué le voy a hacer, periodista gráfico no voy a ser...pero en cuanto tenga un momento de tranquilidad, prometo poner algunas fotitos, hay unas buenazas de mi despedida en Costa Rica donde, además, salen "los chicos de la hacienda".

NIVEL DE SURF: INCÓGNITA (hace seis días que el mar no regala nada, a eso no se le puede llamar "surfear").

jueves, 24 de diciembre de 2009

Recta final en Costa Rica

Ya sólo me quedan 17 días en Costa Rica. La última semana ha estado pródiga en olas, estamos todos muy cansados de tanto surfear. Lo bueno de esta playa es que en cada sesión puedes surfear muchas olas, cortas pero con pared como para practicar maniobras, ha sido el mejor lugar de entrenamiento. Al principio estaba un poco aburrido porque no lograba adaptarme al timing de la ola (nunca surfeo beach breaks) pero luego me fui soltando y ya estoy mucho más rápido, ahora falta ver cómo ando en olas más potentes. El 11 de Enero parto a Guayaquil, la idea es surfear Montañitas un par de días (más que nada para conocer este lugar tan famoso), pero luego me interesa más ir a Manta y, sobretodo, a Monpiche, donde hay una famosa izquierda muy difícil de llegar, pero valdrá totalmente la pena si logro agarrarla cion un buen swell norte de los que ya han empezado a entrar.

Hoy es Navidad, me voy a juntar con un grupo de amigos y amigas argentinos a cocinar en casa. Luego iremos a ver a la banda de Rafa que hoy toca en la noche, y después a la fiesta del pueblo. Ya les contaré. Muy feliz Navidad, desde aquí les mando un abrazo cariñoso a todos.

Salsas Brava Episode 2

Cuando volvimos de Bocas del Toro (despues de otro madrugar) llegamos a Salsa justo a tiempo para ver cómo sólo habían dos personas en el agua y el mar buenazo. Explicación? Había amanecido con mal viento, pero a media mañana (justo cuando llegamos) cambió el viento y todavía nadie se había dado cuenta. Al toque corrimos al hotel, dejamos todo tirado y fuimos a surfear, esta vez sí Salsa Brava como debe ser, un pico de derechas e izquierdas tubazo, impresionante. La izquierda es más fácil de correr porque, si bien el drop es de cabeza, la ola tira el tubo y luego se disipa. En cambio, la derecha entra, se chupa y aumenta su tamaño casi al doble, hay que encarrilar y acelerar, cero maniobras cuando está bueno, y hay que escoger bien la ola (la que abre), porque si no te revienta en la cabeza.

Por suerte no había casi nadie al comienzo, así que pude escoger bien mis olas y tirarme tranquilo, sin presión (bueno, es un decir). Estuvimos casi dos horas con un máximo de ocho personas, muy tranquilos y disfrutando, corrimos mil olas. Después me dijeron que es muy raro que haya tan poca gente.

En la tarde achicó el mar y nos juntamos con Manu Resano y Edwin Salem, dos surfers argentinos, el primero conocido por tirarse olas gigantes en Nicaragua (el outer reef de Popoyo) y el segundo no lo conoce mucha gente, underground big rider que ha surfeado en Hawaii, Mavericks, Alaska, la Antártida, etc. y que vive en Puerto Viejo. Nos llevaron a un semi secret spot a 15 minutos en auto hacia el sur. Resultó ser un beach break muy divertido, también con muy poca gente, así que estuvimos dos horas más surfeando hasta que nos dio hipo. Luego volvimos a Puerto Viejo, hicimos algunas compras, gran cena y a dormir muy cansados. Esa misma madrugada emprendimos el maratónico regreso a Santa Teresa (12 horas).

viernes, 18 de diciembre de 2009

Bocas del Toro

El lunes pasado, ya de noche y luego de haber sufrido las condiciones desfavorables de Salsa Brava, decidimos partir al dia siguiente de madrugada a Bocas del Toro (Panama). El plan era surfear martes y miercoles en alguna de las famosas olas de Bocas y volver a Puerto Viejo el jueves de madrugada (siempre de madrugada...).

Entonces, casi sin ver nada del pueblo de Puerto Viejo (que es donde esta Salsa) partimos en bus a la frontera con Panama. Es un viaje de casi un par de horas hasta un pueblo que se llama Sixaola. Aqui llegas a la oficina de Migraciones mas tercermundista que he visto en mi vida, timbras tu pasaporte, cruzas caminando un puente sobre un rio en plena selva, y al otro lado estas ya en Panama. Timbras la entrada al pais, te subes a una combi (5 dolares) que te lleva al pueblo de Changinola, y aqui te subes a un bote que te lleva a Bocas. En 45 minutos llegas a Colon, una de las varias islas que componen Bocas del Toro. Todo es selva exuberante.

Nos quedamos en el hotel Brisas del Mar (13 dolares la noche, con aire acondicionado y camas comodas y limpias, muy recomendable). El hotel tiene un deck o pequeño muelle en la parte de atras, y para ir a surfear le haces señas a cualquier bote que este por ahi, es como tomar un taxi pero es bote. Dependiendo a la ola a la que quieras ir, pagas entre 6 y 10 dolares por persona, ida y vuelta a la ola. El bote no te espera sino que te deja en el point y despues te pasa a recoger.

El primer dia fuimos a Careneros, una isla a menos de 10 minutos en bote. La ola es una izquierda de reef (arrecife), y aunque el swell no entro con la direccion mas favorable, la sesion de tres horas estuvo divertida, aunque extrañabamos los tubazos que habiamos visto en fotos. Esa noche salimos a dar una vuelta...Panama es mucho mas barato que Costa Rica, se nota que este ultimo pais es una burbuja para gringos que infla los precios porque tiene buena demanda, sino no habria razon para los precios que tienes que pagar (realmente esta lleno de gringos). Encontramos un bar (Mondo Taitu) cuya oferta de happy hour consistia en dos cervezas...¡por un dolar! De hecho, si te anotas en la barra y te tomas 100 cervezas durante tu estadia, te regalan una cena para dos personas. Habia un mural con las fotos de ganadores pasados y sus records: 5 dias, 4 dias y medio (eso son mas de 20 chelas diarias), la primera mujer en lograrlo, etc. Musica de AC/DC, gente de todos lados, en fin, imperdible en Bocas.

Al dia siguiente fuimos a Paunch, un poco mas lejos en bote, otra izquierda de arrecife que mostro un poco mas de power, aunque nada comparado con lo que puede ofrecer cuando se pone realmente bueno. Definitivamente estas islas tienen un potencial surfistico increible e intentare volver a principios de Enero antes de partir a Ecuador, mi proxima parada. Ademas, el entorno es alucinante y si no te tocan olas hay paseos con delfines, buceo, etc.

Ya cuelgo fotos muy pronto...

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Salsa Brava Episode One

Oh! Un teclado sin acentos y con todos los simbolos cambiados...que raro (estoy siendo ironico pero tarde varios minutos en encontrar los $%#@ parentesis). Perdonen estos detalles por hoy.

No se por donde empezar esta entrada...digamos que Gaston es un enfermo y yo un idiota. Solo asi se explica que hayamos llegado -despues de cinco horas de viaje- a Puerto Viejo (el pueblo donde esta la famosa ola de Salsa Brava) casi oscureciendo, sin ver las condiciones del mar, nos hayamos registrado en el hotel, encerado las tablas mas largas que tenemos (7,0 y 7,1) y salido corriendo como locos cruzando todo el pueblo para meternos en la ola mas maleada que haya visto en mi vida. Cuando llegamos a la orilla habia un gringo medio hippie, en sus cincuentitantos, que nos miraba con interes, el mismo interes con que le pregunte por que no habia nadie metido en el agua si el pronostico marcaba full olas... Nos dijo que las condiciones no estaban buenas, pero mucho caso no le hicimos, mejor dicho no le hizo Gaston, que me mostro el canal, me dijo por donde se supone que se salia del agua (el ya habia ido varias veces) y se metio al toque. No tuve mas remedio que seguirlo, la otra opcion era quedarme en la orilla con mi tabla bajo el brazo...en fin, nada cool, no se si me entienden.

De inmediato note que no era muy buena idea. El mar estaba movidazo, se notaba que el swell estaba entrando con todo y las olas no se habian acomodado aun. Para rematar la marea estaba ultra baja y el arrecife salia por todos lados, el agua marron, la verdad es que estaba espeluznante, de la nada salia un pico que se doblaba y en vez de crecer para arriba, se chupaba hacia abajo, pero si la remabas veias que un poquito mas alla en el recorrido de la ola se chupaba otro pico igual de cuadrado...al frente se veia el reef seco, o sea que si remabas hacia la orilla tampoco librabas. Seguia oscureciendo y yo no sabia para donde remar, ni siquiera sabia si correr para la izquierda o para la derecha. Para que les digo como tenia el bobo, latiendo a mil, mirando para todos lados y ni siquiera habia gente en el point que siempre te sirve de referencia. Gaston remaba desenfrenadamente, queria agarrar cualquier ola antes que se acabara la luz, y de pronto remo una derechaza y desaparecio de mi vista (despues me conto que se metio un tubazo).

Solo en el point entonces, casi de noche y sin saber como salir. Empece a regresar por donde habiamos entrado, pero pronto me di cuenta de que la corriente no me iba a dejar volver por ahi, con el agregado de que si me pasaba un poco de la salida habia unos cerrones horrendos encima de las rocas filosas. Seguia sin ver a Gasti, y hasta pense que podria haberle pasado algo, pero entre ir a rescatarlo y salvar el pellejo...a ver, mi broder tiene el fisico un gladiador romano asi que decidi que se salvase solo! Enfile directamente hacia la orilla. Reef o no reef, pense, por lo menos voy hacia la orilla pe. Dos espumas despues estaba parado en el reef seco, pero por suerte encontre un canalcito con suficiente agua para tirarme por alli y llegar, sin un rasguno, a la playita de entrada. Alli estaban no menos de 15 personas reunidas cuchicheando, se habia corrido la voz de que dos locos se habian metido a Salsa insurfeable.

Sali los mas compuesto que pude dadas las circunstancias, sintiendo sobre mi todas las miradas y viendo como se iban yendo por grupitos mientras me sacaba la pita de la tabla. Gaston ya venia justo detras mio (el tuvo su aventura propia, la ola que agarro lo dejo decenas de metros hacia la derecha, donde los locales despues nos dijeron que era maleadazo -mas maleado imposible, pensaba yo-). Nos quedamos conversando con un peruano underground que vive aqui hace 25 anos, ya de noche, y nos fuimos al hotel antes de que nos terminaran de comer los mosquitos...

Esa noche decidimos que habia que dejar que decantara la crecida y que lo mejor era irse a Panama (a Bocas del Toro) por un par de dias para regresar a Salsa Brava ya con el mar mas ordenado.

Continuara...

lunes, 14 de diciembre de 2009

¡¡¡AL CARIBE!!! Salsa Brava (Costa Rica), Bocas del Toro (Panamá)

Luego de un mes de surfear el Océano Pacífico, finalmente se conjugaron todos los factores para mi primera incursión al Caribe. Entró una super crecida, el pronóstico anuncia 12 pies (4 metros) para Salsa Brava...habrá que ver si se puede surfear o hay que esperar a que baje un poco, es la ola más famosa de Costa Rica, sus tubos de derecha e izquierda son épicos. Además me conseguí una gun 7'1 que espero aguante esas olas, y mi broder Gastón se sumó al viaje también así que voy con alguien que conoce bien estos rumbos. Ahora mismo estoy en la estación de buses de San José, falta una hora para salir y los nervios me tienen en vilo, ya llevamos seis horas de viaje (Santa Teresa-San Jose) y nos quedan cinco horas más -qué tortura-, pero todo habrá valido la pena cuando veamos los tubazos caribeños...

En dos o tres días más bajaremos hacia Panamá, también en su costa caribeña, a surfear Bocas del Toro, un lugar paradisíaco por las fotos que he podido ver, y con olas alucinantes y de un color celeste que quiero ver con mis propios ojos.

No he podido escribir con la constancia con la que me gustaría porque el acceso a Internet es un poco irregular, y la conexión es tan lenta que me ha sido imposible colgar los videos que quería, pero ya lo intentaré a la vuelta. Por el momento puedo contar que los últimos días en Santa Teresa tuvieron muy buenas olas, entró una crecida norte que venía de Hawaii trayendo muy buenas condiciones, y ahora mismo entró otra más grande (ayer y anteayer estuvo buenazo) pero al mismo tiempo creció el Caribe y optamos por la variedad. También hubo un par de fiestas que quedarán para el recuerdo...Me queda menos de un mes en Costa Rica y ya me entró el urgimiento por conocer todo lo que pueda antes de irme...

Ahora los dejo para preparar todo y subirme al bus, la próxima entrada será desde el Caribe...yabadabaduuuuú!!!

NIVEL DE SURF: MARGARITA (unas sí, otras no, unas sí, otras no)

lunes, 7 de diciembre de 2009

Tradiciones locales y regreso a Santa Teresa (fotos y videos)

La última noche en Playa Negra fue un regalo. Me enteré de que en un pueblo cercano había una fiesta tradicional de rodeo de toros, así que fui sin saber muy bien qué esperar. Al llegar vi un cuadrilátero del tamaño de la mitad de una cancha de fútbol, y en el medio un "coliseo" de madera armable. Por 3000 colones (6 dólares) tenías derecho a sentarte en el tabladillo en altura, y por 2000 se podía mirar parado. Puestos de comida típica, cerveza, música alegre a todo volumen, y lo más importante: los toros. Resulta que los ticos tienen rodeos al estilo gringo, pero a lo pobre. Vaya toros se montan estos tíos, más abajo les cuelgo algunas fotos. Estábamos realmente cerca de toda la acción, muy impresionante.

Al día siguiente, después de agradecer la hospitalidad de Giovanna y Martín en su hostal de Playa Negra (www.kontikiplayanegra.com), volví a Santa Teresa. Antes en el hostal tuve la suerte de conocer a David, un suizo que tenía un jeep alquilado y que justamente bajaba al sur igual que yo (un alivio, porque ir en transporte público hubiera sido una odisea interminable). Decidimos ir por la costa, ya que nos habían dicho que el camino era alucinante, aunque complicado.

El día de la partida despertamos a las seis de la mañana, surfeamos y luego partimos. Por suerte David tenía un muy buen mapa, así que nos arriesgamos y fuimos por un camino en el que había que atravesar varios ríos, barro, pastizales, e incluso el último trecho había que hacerlo por la playa durante la marea baja. Después de seis horas e innumerables peripecias logramos llegar con los últimos rayos de luz solar a Santa Teresa. En varias partes tuve que bajarme y meterme al río para constatar la profundidad (y bastante nervioso porque no es raro que hayan cocodrilos). El camino fue sencillamente espectacular, el mejor trecho en auto que he hecho en mi vida. Las fotos no hacen justicia a la belleza del lugar, pero bueno, ahí les va un intento de mostrarles lo que vi.

(como no sé poner las fotos al final de la entrada -se me ponen solas al comienzo- las fotos y videos van en la siguiente entrada PE!)